En casa del herrero, cuchillo de palo
Durante dos años hice marcas y productos para otros, y la nuestra siempre se quedaba atrás. La web hablaba como un técnico, los colores cambiaban de una presentación a otra y las calculadoras que había puesto online traían un montón de tráfico, pero de la gente equivocada.
2024: la primera versión
La primera versión nace en 2024. El logo y la primera brandsheet los había dibujado Giulio Pattaro, y la buena idea ya estaba ahí: la aurora, una luz que se enciende en la oscuridad. Giulio me había dejado montado un buen trabajo.
El problema era yo. Nunca conseguí ser coherente con ella: un post de un color, una presentación de otro, la web cambiando cada vez que cambiaba de idea sobre qué vender. Y poco a poco ese trabajo se fue perdiendo.


Principios de 2025: la versión 2, simplificar demasiado
A principios de 2025 decido quitar las calculadoras de la web, para posicionarla mejor. El tráfico se desploma, y está bien así: prefiero pocos founders de los buenos a mil visitas que no compran nada.
Pero tenía prisa por corregir el error, y para ir rápido lo simplifiqué todo, también la marca. Solo colores claros, fuera la aurora, fuera la voz. Estaba limpia, pero ya no era Snowinch.


Seis meses después: la versión 3, demasiados colores
Unos seis meses después decido retomar los elementos de la marca, empezando por la aurora. Pero en lugar de volver a partir de ahí me convenzo de que hace falta un concepto distinto, un mensaje más visionario.
El error fue experimentar demasiado con los colores: por el camino perdí por completo la identidad de la marca original. Había perdido el rumbo.


Principios de 2026: la versión 4, volver al origen
A principios de 2026 intento poner las cosas en su sitio y recuperar la naturaleza de la marca. Con nuestro diseñador rehacemos la marca: un brand book de veintiuna láminas, el símbolo de doce rayos, la aurora como color de todo y el concepto «Doce» para las animaciones del logo.


Lo que no funcionaba
Estaba ordenado, pero hablaba como todos. La aurora estaba por todas partes y ya no decía nada, los textos explicaban cómo construimos en lugar de por qué, y el símbolo en lugar de la «o» del logo parecía más una pegatina que una firma. Me lo dije a la cara: había que tirar casi todo.
Octubre: la versión 5
Volvimos a empezar desde una sola frase: cerrar la distancia entre lo que vale una idea y lo que el mercado se da cuenta.
De ahí nació un sistema con dos volúmenes. Fuera, el ruido: fotos en blanco y negro, movidas y con grano, títulos enormes en Unbounded, la avalancha. Dentro, la precisión: Geist en todas partes, blanco y negro, mucho aire. En medio, un solo puente, el símbolo y el lima, que nunca se pone para rellenar: cada vez tiene que significar algo.
El logo simplificado lo tiramos, Stinger se quedó solo en el logotipo y la aurora se convirtió en luz, una vez por página, más la firma en «inch». El tono de voz lo reescribimos desde cero, de lo técnico a la visión.


De un punto a la avalancha
La dirección visual tiene un nombre: de un punto a la avalancha. Todo empieza con una pulgada de nieve, un solo grano, y crece hasta convertirse en una avalancha. Es lo mismo que queremos para las ideas de los founders con los que trabajamos.
La web, desde cero
La web la rehicimos página por página: los casos contados por quien los vivió, el italiano, el inglés y ahora también el español, para Gran Canaria y España.
Lo que aprendí en mis carnes
Como founder el rumbo se pierde, y no por despiste: es la presión de vender la que te tira de un lado a otro. Cada vez que cambias la marca para perseguir un cliente más la desvirtúas un poco, y junto a la marca se va al garete también lo que tus clientes perciben de ti.
Por eso hace falta alguien que tenga clara la visión y mantenga la marca dentro de sus márgenes, incluso cuando tú querrías salirte. Yo lo aprendí en mis carnes, y es justo lo que hacemos con los founders con los que trabajamos.
Dónde estamos
Esta es la versión 5, la que estás mirando ahora: la versión en la que la marca ha recuperado su voz. No será la última, pero por primera vez la marca de Snowinch dice de nosotros lo que les decimos a nuestros clientes: una buena idea que nadie ve no vale nada.



